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Dalí: Escenografía de un Sueño

12 ago
4 min de lectura

Hasta el 31 de agosto del 2026


El nombre de Salvador Dalí basta para despertar la imaginación. Sus relojes derretidos, las figuras imposibles y su extravagante personalidad han construido un universo que incluso quienes no están familiarizados con el arte pueden reconocer. Con esa expectativa llegué a DALÍ: Escenografía de un Sueño, una exposición que busca acercar al visitante al legado de uno de los artistas más importantes del surrealismo.


Hablemos de Dalí

Salvador Dalí fue una de las figuras más representativas de este movimiento artístico, que encontró en los sueños, el inconsciente y las teorías de Sigmund Freud una nueva forma de interpretar la realidad. A través de una técnica impecable y un simbolismo profundamente personal, convirtió obsesiones, recuerdos, deseos y miedos en imágenes que siguen despertando preguntas casi un siglo después de haber sido creadas.

La muestra reúne grabados, esculturas e ilustraciones que permiten recorrer distintas etapas de su producción artística. Más allá de los famosos relojes blandos, es posible descubrir temas recurrentes en su obra como la ciencia, la religión, el tiempo, la muerte y la transformación. Cada pieza invita a detenerse para observar pequeños detalles y símbolos que admiten múltiples interpretaciones.


Uno de los aspectos que más disfruté fue conocer la estrecha relación que Dalí tuvo con el cine, una faceta que muchas veces queda eclipsada por su pintura. Para él, la pantalla era otro espacio donde podía representar aquello que surgía del inconsciente y dar vida a imágenes imposibles.


Su primera gran colaboración fue con el director español Luis Buñuel en Un chien andalou (1929) y posteriormente en L'Âge d'Or (1930), dos películas que revolucionaron el cine surrealista al romper por completo con las estructuras narrativas tradicionales. En ellas, las escenas funcionan como fragmentos de sueños, donde la lógica deja de importar y las imágenes adquieren un significado emocional antes que racional.



Años más tarde, Alfred Hitchcock recurrió a Dalí para diseñar la secuencia onírica de Spellbound (Cuéntame tu vida, 1945). Hitchcock quería representar un sueño que realmente pareciera surgir del subconsciente y no una simple escena con efectos visuales. Dalí creó escenarios poblados por ojos gigantes, perspectivas imposibles, figuras deformadas y símbolos inquietantes que reflejaban perfectamente su universo surrealista. Aunque gran parte del material fue recortado durante la edición final de la película, la secuencia que sobrevivió marcó un antes y un después en la forma en que Hollywood comenzó a representar los sueños en la pantalla.



Su incursión en el cine no terminó ahí. También colaboró con Walt Disney en Destino, un proyecto iniciado en 1945 que permaneció inconcluso durante décadas y que finalmente fue estrenado en 2003. El cortometraje combina la sensibilidad narrativa de Disney con el imaginario de Dalí en una sucesión de imágenes poéticas donde el tiempo, el amor y la transformación fluyen con la misma libertad que en sus pinturas.

Conocer esta faceta hizo que apreciara mucho más la exposición. Entender que su influencia trascendió la pintura y alcanzó el cine permite mirar sus obras desde otra perspectiva y comprender por qué su legado continúa presente en la cultura visual contemporánea. Es un deleite ver sus obras más de cerca.


La creatividad de Dalí también encontró un espacio en el mundo de la moda y el diseño. Además de colaborar con la diseñadora Elsa Schiaparelli, con quien creó piezas icónicas como el Vestido Langosta, el sombrero en forma de zapato y el Vestido Esqueleto, incursionó en el diseño de mobiliario con una de sus obras más reconocidas: el Mae West Lips Sofa. Inspirado en los labios de la actriz estadounidense Mae West, este sofá transformó un rasgo del rostro humano en un objeto cotidiano, borrando los límites entre el arte, el diseño y la funcionalidad. Tanto sus colaboraciones en la alta costura como sus incursiones en el diseño demuestran que Dalí entendía el surrealismo como una forma de vida capaz de extenderse mucho más allá de los lienzos.


¿Qué me pareció?

Si tuviera que señalar un punto débil, sería la propuesta museográfica. El título Escenografía de un Sueño y la descripción de la exposición hacen pensar en una experiencia inmersiva, donde el visitante pueda sentirse dentro del universo de Dalí. Sin embargo, el recorrido resulta bastante tradicional. Las piezas están bien presentadas y son, sin duda, el mayor atractivo de la muestra, pero el montaje no aprovecha el enorme potencial visual del artista para construir una experiencia más envolvente, como si se logró aparentemente de manera insuperable en Leonora Carrington: Laberinto Mágico. Una gran pantalla con espejos y un visor de realidad virtual con una experiencia en realidad virtual dentro del universo de Dalí fué lo único que sentí inmersivo. Dato importante, la realidad virtual tiene costo extra de 80 MXN además de tu entrada, así que si no lo adquieres pierdes este elemento que para mí fué el que más

 cumplía la descripción de “inmersivo”.



¿Lo recomiendo?

Al final, considero que DALÍ: Escenografía de un Sueño vale la pena principalmente por la oportunidad de contemplar la obra de uno de los artistas más influyentes del siglo XX y descubrir facetas menos conocidas, como su importante participación en el cine. No obstante, la experiencia no termina de cumplir con la expectativa que genera su nombre ni con la promesa de su descripción. Salí admirando aún más a Dalí como creador, pero con la sensación de que la exposición pudo haber llevado mucho más lejos la imaginación y el surrealismo que hicieron de él una figura irrepetible.


📍 Ubicación: Palacio de la Autonomía de la UNAM

📌 Lic. Primo de Verdad 2, Centro Histórico, CDMX

🕐 Horarios: Consulta disponibilidad y horarios de acceso al comprar tu boleto.

📅 Hasta: 31 de agosto de 2026

🎟️ Boletos: daliuniverse.mx

*La experiencia VR tiene costo extra, si vale la pena.


 
 
 

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